Fondo cinematográfico
INTERPRETADO POR FREE MARCANO

Boris

“¡La cebolla es alcalina!.

¡La cebolla da hombría, ¿oyó?!”

Teatro, comedia y monólogo Ver video demostrativo
Fotografía: Henrique Mujica (KIKE)
HISTORIA

Boris, el perrocalientero

Boris en su triciclo es una silueta que el atardecer Carabobeño no puede borrar: bata blanca impecable, gorro triangular y un carrito que es extensión de su historia. Con termo de jugo, sombrilla gastada y salchichas bailando en la vitrina, no solo vende perros calientes: oficia el ritual del encuentro.

Treinta años en la calle le han enseñado que la comida es pretexto. Mientras unta mayonesa con precisión de relojero, Boris conversa, escucha y recuerda. Sabe distinguir al cliente del que trae malas intenciones, y su valentía tranquila le permite ser duro sin dejar de ser bueno.

Pero su historia más sagrada es Teresa: una muchacha sin un centavo a quien alimentó por días hasta que encontró trabajo. De esas visitas nació el amor, y del amor Génesis, hoy a punto de graduarse como abogada.

Boris entiende que los pequeños actos germinan donde uno menos espera. Que dar de comer no es caridad, es no permitir que otro pase hambre estando uno cerca. Por eso, cuando vea ese triciclo en la esquina, sepa que no es un simple vendedor. Es la prueba de que un hombre con un carrito puede sin moverse, cambiar el mundo de quienes se sientan a su mesa.

Boris - atmósfera nocturna
Boris - retrato
Boris en el carrito
La historia de Boris fué escrita por el Dramaturgo y Director de teatro Guillermo Vizcaya con la firme intencion de que su actor fuera Free Paul Marcano
DETRÁS DE ESCENA

Construir a Boris

Convertirme en Boris exigió primero aprender a preparar un buen perro caliente. No bastaba con aparentar: el público debía comer algo realmente bueno. Pasé horas dominando tiempos de baño de maría, entre otras tareas para lograr el punto exacto de un buen perro caliente.

El verdadero reto llegó al fusionar cocina y actuación. Boris no habla desde un escenario: habla mientras prepara el perro caliente, recibe dinero, responde al cliente (público). El texto debe fluir mientras las manos trabajan, y cualquier imprevisto una salsa que se acaba, una pregunta inesperada que me obligue a improvisar, No pueden impedir la continuidad del espectaculo, porque aquí La cuarta pared es un mostrador sobre ruedas que siempre se rompe para que todos seamos parte de la historia.

Mantener el personaje en medio del caos, cocinando, sirviendo, con el público interviniendo es como caminar en la cuerda floja. Pero cuando alguien termina su perro caliente con los ojos brillantes por la historia de Boris, entiendo que cada ensayo generó el resultado esperado. El truco no era dominar el libreto ni la cocina, sino dejar de ser actor para convertirme en perrocalientero. Ahí, en esa rendija, ocurre la magia.

Carrito original usado en escena

Fotografía tomada durante la presentación del Hotel Hesperia de Valencia

VOLVER AL PORTAFOLIO PRINCIPAL

© 2026 Free Marcano · "Boris, el perrocalientero" · Teatro Venezolano